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jueves, 13 de mayo de 2010

la pandemia de la gripe A(H1N1)


Octavio Rodríguez Araujo

En 2008 fallecieron, por muy diversas causas, poco más de medio millón de personas en México según los datos oficiales de Conapo, Inegi y la Secretaría de Salud. De este total, alrededor de 15 mil personas fallecieron por enfermedades respiratorias agudas bajas, es decir bronquitis, neumonía, laringitis, etcétera, que están asociadas a complicaciones del proceso de gripe común, también denominada influenza. Ésta tiene diversos grados de peligro según la mutación de los virus que la produce y la condición física del paciente. Dicho de otra forma, alrededor de 3 por ciento de todos los que fallecieron ese año en México se debió a complicaciones de gripe. Como en 2008 no hubo ninguna epidemia de gripe, ni mucho menos pandemia, podemos considerar que fue un año normal en este sentido. En Estados Unidos se han calculado 51 mil muertes asociadas a la gripe estacional.

El 23 de marzo de 2010 la Cepal, junto con la Organización Panamericana de la Salud-Organización Mundial de la Salud, por solicitud y con el apoyo del gobierno de México, presentó una Evaluación preliminar del impacto en México de la influenza A H1N1.

Al 3 de agosto de 2009 habían fallecido por esta influenza 146 personas en todo el país. El número de casos confirmados del virus fue de 17 mil 416, lo que nos dice que el porcentaje de defunciones por A H1N1 fue de 0.84, y en relación con el total de muertos en general el porcentaje fue de 0.03, muchísimo menos de 3 por ciento que en 2008 murieron por complicaciones de gripe común.

Las medidas adoptadas por las autoridades, especialmente por las del gobierno federal y las del Distrito Federal, tuvieron un costo impresionante, según este estudio. Cito: Las estimaciones realizadas acerca de las pérdidas ocasionadas por la pandemia durante 2009, suponiendo que la tasa de ataque actual de la enfermedad se mantiene a niveles similares en el resto del año, ascienden a los 127 mil 360 millones de pesos, o su equivalente de 9 mil110 millones de dólares. De dicha cantidad, 121 mil 978 millones de pesos corresponden a menor producción y venta de bienes y servicios (96 por ciento del total), en tanto 5 mil 380 millones más (el 4 por ciento restante) se refieren a mayores gastos por encima de lo normal para atender las necesidades de la emergencia sanitaria. (Página 6 de la Evaluación.)

Esa pérdida equivalió a uno por ciento del producto interno bruto (PIB) de México en 2008, siendo turismo y comercio los sectores más afectados (73 por ciento de las pérdidas), en tanto que los gastos de atención de la población (diagnóstico, tratamiento y vigilancia) representaron 3 por ciento de esos 127 mil 360 millones de pesos (3 mil 873 millones de pesos). El gobierno mexicano, según cálculos de Carstens, declaró que la afectación por la A H1N1 sería de 30 mil millones de pesos (La Jornada, 6/5/09), cantidad muy por debajo de la calculada por la Cepal.

¿Quiénes pagaron esas pérdidas? En primer lugar los casi 133 mil hogares cuyos miembros cayeron bajo el nivel de pobreza al perder su empleo por las medidas adoptadas por el gobierno contra la pandemia (así llamada irresponsablemente por la OMS al declararla en fase 5 y 6 porque había al menos un infectado en algún país). En segundo lugar las empresas: los restaurantes de todo el país perdieron más de 12 mil millones de pesos, el sector turístico perdió más de 47 mil millones, el comercio (mayoreo y menudeo) perdió 45 mil millones y medio, y todo esto en un ambiente de crisis económica mundial y cuando el PIB había caído en el primer trimestre de 2009, en términos reales, 8.2 por ciento. En el documento comentado se dice: “Así, si la tasa de crecimiento para el país en 2009 había sido estimada anteriormente en –6.4 por ciento, como resultado de la pandemia se tornaría en un decrecimiento de 7.1 por ciento.”


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